México: Alistan monitoreo de fondo oceánico para prevenir terremotos y tsunamis

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Desde el año pasado se lanzó una iniciativa de cooperación México-Japón para que el país asiático asesore y participe en un proyecto de evaluación de terremotos y tsunamis en las costas del Pacífico mexicano. El programa en el país es coordinado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de Geofísica (IGf), cuyos investigadores involucrados en éste dieron a conocer recientemente algunas de las actividades que pondrán en marcha en los próximos años.

La costa de Guerrero será el territorio donde se lleve a cabo esta primera fase, en una zona conocida como la Brecha de Guerrero, que va de Acapulco a Papanoa, y región que podría provocar un sismo de altas magnitudes. Los científicos implementarán una red de sensores (de presión hidrostática) que permitirán ver el levantamiento del fondo oceánico, así como también sismómetros de fondo oceánico que detectarán y analizarán la actividad sísmica, explicó Víctor Cruz Atienza, investigador del instituto.

En conferencia, dijo además que implementarán otro tipo de tecnologías, que ya se utiliza en Japón, que junto con dos estaciones en la costa guerrerense medirán cómo se deforma el fondo oceánico.

Esta región por estudiar en las costas de Guerrero es de especial interés, puesto que hace más de más de 100 años no se producen sismos de magnitud significativa, mayor a 7. Con la instrumentación, los científicos podrán incluso analizar la actividad de “sismos lentos”, de menor magnitud, pero asociados (los científicos evitan decir “premonitorios”) con los de mayor magnitud. El último significativo que tuvo una asociación así fue en Peta­tlán, al oeste de Papanoa, en 2014, dijo el investigador. “Ya existen publicaciones científicas que señalan una relación causal entre ambos tipos de sismos, debido al proceso de deformación como consecuencia del sismo lento”.

SIMULACIONES. Otro de los grupos de investigación tendrá la misión de hacer simulaciones computacionales de terremotos y tsunamis, con base en la información y conclusiones a las que lleguen los científicos, y así estimar el peligro y los riesgos de que ocurra uno de estos fenómenos.

“Con la simulación de terremotos queremos cuantificar los movimientos ‘fuertes’, asociados a la ruptura de terremotos hipotéticos, así como la brecha y modelación térmica de la subducción de la Placa de Cocos para entender mejor sus procesos”.

La meta es responder preguntas como ¿qué tan probable es que un gran sismo ocurra en la brecha sísmica de Guerrero?, ¿qué tan estable es el contacto de las placas tectónicas en esta región donde no ha ocurrido hace mucho un terremoto? “Considerando la física del fenómeno, queremos saber qué tan violentas serían las sacudidas del terreno si ocurre un sismo fuerte. El modelado de tsunamis se asociaría con el conjunto de datos obtenidos de los terremotos”.

El especialista refiere que si bien ya existe un Atlas nacional de riesgo que busca prever las consecuencias de este tipo de fenómenos, el proyecto nuevo es más confiable y elaborado, puesto que la UNAM y las instituciones japonesas integran datos de topografía muy refinada y batimetría del fondo del mar para simular de forma realista la penetración del agua y tener mayor certidumbre de los lugares en peligro.

Finalmente, una tercera área del proyecto es la evaluación del riesgo de las comunidades de la costa, para ello estudiarán la vulnerabilidad de las poblaciones que podrían ser afectadas. Expertos de Japón y del Centro Nacional de Prevención de Desastres realizarán una estimación de las vulnerabilidades socioeconómicas y estructurales de regiones como Zihuatanejo, que será un sitio piloto donde llevarán a cabo los primeros estudios.

A estas actividades se añadirán campañas educativas y concientización de las comunidades, así como el desarrollo de material didáctico para prepararlas ante una emergencia.

“Con este tipo de medidas podremos mitigar los desastres asociados a estos fenómenos naturales, lo cual sólo lograremos de forma realista si integramos toda la información desprendida de red de observación y las medidas preventivas que tomemos, que derivarán de la estimación del peligro”.

Fuente: Cronica.com.mx
Edición: Chile Temblores

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